3 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 3 LinkedIn 0 Email -- 3 Flares ×

Aunque Verdi pasaría la mayor parte de su vida con Giuseppina, no se trata de su primera historia de amor, la relación entre Verdi y el amor comenzaría con su primera esposa, Margherita Barezzi, hija del amigo y protector de Verdi, Antonio Barezzi. En 1836 Margherita y Verdi contrajeron matrimonio y se fueron de luna de miel a Milán.amor-verdi

Margherita era una mujer muy guapa e inteligente, su pelo era rubio, y lo llevaba recogido en un gran moño a cada lado de la cabeza, acorde a la moda del S.XIX , su mirada era algo pícara y con un brillo especial. A la vuelta del viaje de novios, el matrimonio se instaló en un piso del palazzo Tedaldi, que el padre de la muchacha puso a disposición de la feliz pareja. El 26 de Marzo de 1837 nació la primera hija de los Verdi y el 11 de junio de 1838 tendrían a su segundo hijo; tan sólo dos meses después, moríria su primera hija, Virginia Maria Luigia, un 12 de agosto. A finales de Octubre del año próximo, su hijo varón, Icilio Romano moriría también. El matrimonio quedaría sin hijos, tal y como comenzó. No acabarían los mazazos para Verdi, que también tuvo que ver morir a Margherita tan sólo dos años más tarde, un 18 de Junio de junio de 1840.

La pérdida de Margherita dejaría a Verdi desolado y en una gran depresión que no finalizaría hasta el estreno de Nabucco, 3 años después de su viudez, comenzaría una relación con Giuseppina Strepponi, una cantante de ópera muy famosa que participó en Oberto y en Nabucco, antigua amante de Mirelli, el empresario de La Scala que facilitaba los estrenos de Verdi. Giuseppina ya se había retirado de los escenarios, había dejado a Mirelli y ahora residía en París, y Verdi... digamos que se dejo llevar totalmente enamorado.

Al principio, podemos decir que la relación era casi secreta, la pareja no se dejaba ver en público y disimularon bastante su relación amorosa.  Tras la sublevación de Milán contra los austríacos invasores, Verdi volvió a su pueblo, Busseto, y compró una finca en la aldea de Sant' Agata, aunque Verdi no tardaría en volver a París, esta vez para vivir con la Strepponi de una forma ya pública y bastante notoria, eso sí... sin pasar por la bicaria ¡en plenoS.XIX!

En 1849 una epidemia de cólera asoló París, y Giuseppe y Giuseppina se fueron a vivir a Sant' Agata, allí vivirían una vida solitaria, alejados de la gente del pueblo, que todo hay que decirlo, no es que estuvieran muy de acuerdo con la relación, estamos de acuerdo en que Verdi no era muy sociable y que se ganó alguna de las habladurías de los pueblerinos, pero tampoco tenían derecho a atacar a la "adultera" y "pecaminosa" mujer que era su pareja, así que las únicas visitas que recibían eran las de los Barezzi.

Por si no tenía bastante con el pueblo, Giuseppina tenía también que aguantar las críticas de los padres de Verdi, que aprovechaban cualquier ocasión de desavenencia con su hijo para echar la culpa a aquella lasciva mujer. Si es cierto que Giuseppina no era precisamente la mujer pura y casta que cualquier madre del S.XIX hubiese imaginado para su hijo, antes de conocer a Verdi mantuvo varias relaciones, tuvo un hijo (o dos) de cada padre a los que daba en adopción, y no era nada cuidadosa con su reputación, ya que obligada por la economía familiar, acudía a escena con una más que notoria barriga. Pero con Verdi era distinto, se había entregado en cuerpo y alma, el pasado de aquella mujer, había quedado tan sólo en eso, en pasado, y la pareja se tenía amor de sobra para continuar hasta el resto de sus días juntos. Giuseppina no tenía nada que ver con el desdén que su hijo les ofrecía, se lo habían ganado ellos, ya que querían interceder y ordenar la vida de un hombre de casi 40 años, que además... era su sustento económico y social... Giuseppina, por su parte, trataba siempre de convencer a Verdi para que mantuviese una buena relación con sus projenitores, invitándoles a cenar en las festividades importantes, pero finalmente, tanta bofetada, hizo que Giuseppina no intercediera más en beneficio de la relación familiar. Verdi era antisocial, sí, y a ella no le quedó más remedio que compartir su soledad.

Verdi y el amor, una mujer plenamente hipnotizada.

A pesar de tanto reproche público en Busseto, la pareja estaba plenamente enamorada, Giuseppina no podia estar sin su Giuseppe, y así lo podemos apreciar en una carta que escribió al compositor cuando este se hayaba de viaje para uno de sus estrenos:

Mio caro Verdi, te confesaré mi debilidad. EStoy soportando peor esta separación que las otras. Sin ti soy un cuerpo sin alma, y tú lo sabes, diferente de otros que necesitan frecuentes separaciones para estimular su amor. Podria acompañarte año tras año sin hastiarme ni saciarme. Por el contrario, cuando hemos estado unidos mucho tiempo, siento entonces más la separacion, aunque ahora me induces a pensar que será breve.

Giuseppina Strepponi.

El 29 de agosto de 1859, la pareja se trasladó en secreto a la localidad de Collonges-sous-Salève, donde se casaron. ¿Por qué? Cabe destacar que llevaban muchos años viviendo juntos sin pasar por la bicaria, y que Verdi no era precisamente católico practicante, hay varias hipótesis sobre este hecho según los historiadores: la primera apunta a que se casaron para así optar a la adopción de la hija de uno de sus primos, la segunda a que Verdi temía morir y dejarla sola y en dudosa situación, y por último, otros encuentran un fin político, al presentarse Verdi a un cargo público. Sea como fuere, la feliz pareja, contrajo matrimonio. Este matrimonio, y la postura política de Verdi, hicieron que las asperezas con el Busseto se calmasen.

Hacía 1866 el matrimonio sufre una crisis, el carácter de Verdi se había endurecido aún más si cabe, se podría decir que se había convertido en un viejo cascarrabías. Además, corrían rumores acerca de un posible escarceo del compositor con la cantante Teresa Stolz. Giuseppina, hecha ya toda una señora, supo llevar la situación con mucha mano izquierda e inteligencia por su parte, y el hecho no pasó a mayores. Giuseppina y Giuseppe vivirían felices hasta que la muerte los separara, un 14 de noviembre de 1897, Giuseppina murió en los brazos de su amado, el que no pudo más que darle un beso y salir de la habitación, la historia de Verdi y el amor finalizó aquel día.

Ahora, addio, mio Verdi. Como estuvimos unidos en la vida, quiera Dios reunir nuestros espíritus en el cielo.

Giuseppina Strepponi.

Espero que os haya gustado la historia de Verdi y el amor, no olvidéis comentar wink.

Download PDF