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Todo un niño prodigio, un gran genio, con una no tan gran infancia. Mozart vivió con la música desde pequeño,  su padre, Leopold Mozart, era violinista y compositor, y estaba totalmente volcado en enseñar a Nannerl, su hija mayor, a la que daba clases de clave. El padre de Mozart era bastante rígido, y obligaba a la niña a estudiar durante horas y horas, todo un placer para Mozart, que a sus 3 años de edad, se pasaba horas y horas escuchándola, incluso, subía hasta el teclado para tocar algunas notas.

Mozart-niño-prodigio

Un día, nuestro niño prodigio oyó el chillido de un cerdo y gritó “ Sol sostenido”, su padre, corrió hacia el piano para dar la nota y efectivamente, del clave salió el chillido de un cerdo, tal y como aventuraba Mozart.

A los cuatro años, ya recibía clases de clave, era un estudiante dedicado y comprometido, pasaba horas y horas ante sus libros, los amaba. A la temprana edad de 5 años tocaba el violín, tanto es así que un buen día sorprendió a su padre, a Wentzell y Schachtner tocando la parte del segundo violín de unos tríos que estos se hallaban ensayando.

Con 6 años, Mozart comenzó sus giras, junto a su hermana y su padre recorrió prácticamente toda Europa, los hermanos eran presentados como dos prodigios de la naturaleza en las cortes más importantes.

Han comentado en alguna ocasión, que uno de los viajes, la diligencia tuvo que parar a reparar una rueda y que para no aburrirse, Mozart y su padre fueron andando hasta Wolferl, de donde habían salido, donde en su iglesia había un órgano famoso, que Mozart insistió en tocar, finalmente, de pie, debido a su escasa estatura, tocó aquel órgano como si hubiera practicado durante meses. Su cerebro desde luego no era de este planeta, absorbía como una esponja todos los estilos musicales que se le daban a conocer y desde una edad muy temprana.

¡Con 8 años ya escribía sinfonías! Todo un portento este Mozart.

Tras tres años recorriendo mundo, Mozart volvió al hogar a la edad 10 años para componer dos años más tarde su ópera “Bastian y Bastiana” y tras ser nombrado Mestro de Conciertos con sólo 13 años, su padre se lo llevó a Italia, donde causó el asombro más absoluto, los italianos estaban maravillados de ver a aquel niño tocar tan bien.

A los 14 años fue condecorado por el papa Clemente XIV, el cual le nombró Caballero de la Cruz de la Orden de la Espuela de Oro, además, fue nombrado miembro de la Academia Filarmónica de Bolonia.

Si conocéis alguna curiosidad más sobre este niño prodigio ¡contárnosla! wink, te invito a comentar en el blog y a compartir este artículo en redes sociales, si no, ¿cómo sé si te gustó? También puedes ver en este post como además de ser un niño prodigio, Mozart tenía mucha guasa, sobre todo cuando redactaba cartas.

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