1 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 1 LinkedIn 0 Email -- 1 Flares ×

El timbal, su evolución.

timbal-Burgkmair
En general, desde Bach hasta Weber, y por lo que demuestra la historia, un par de timbales eran suficientes. De Weber en adelante se hicieron habituales los tres timbales, o más. La posibilidad de acceso a las diversas tonalidades que suponían notas más agudas y más graves de las que se podían obtener con un par de timbales, dio como resultado la adopción generalizada del juego de tres timbales, que se conoció como el “juego de 3”, con diámetros de 29’5, 26 y 24 pulgadas respectivamente, abarcando entre los tres timbales una extensión de una octava mas una tercera.

La ventaja que ofrecen a parte de la ampliación de la tesitura, es la mejora de calidad de sonido, debido a que los timbales suelen actuar mejor en registros donde la tensión del parche no es la más alta y la más baja, es decir, media.

Hoy en día el término medio es de 4 o 5 timbales. Sin embargo interpretes opinan que lo que más se acerca a la perfección en la producción del sonido es con toda certeza un timbal para cada nota. Aun así, en la práctica resulta casi imposible manipular 16 timbales por muchas razones, por lo que 4, 5 e incluso 6 timbales en concretas obras de música cubren de una manera más que satisfactoria nuestras pretensiones.

Todas estas transformaciones físicas vienen acompañadas de la evolución y desarrollo de los elementos constructivos que forman el timbal. La caldera por ejemplo, ha sido clave. Los fabricantes experimentan constantemente con el cambio de tamaño de la profundidad y el diámetro, proporcionando diferentes calidades tonales. Así pues, un timbal de la época barroca, tenía unas medidas de 17 y 18 pulgadas. Éste, con unas medidas de profundidad y diámetro similares, proyectaba un sonido claro y muy directo. Sin embargo timbales actuales alcanzan las 32 pulgadas de diámetro con una profundidad también mayor, en los cuales se pueden proyectar sonidos más potentes. Esta transformación viene acompañado por su puesto a las transformaciones que sufren las orquestas, es decir, la familia de viento- metal va creciendo en número de integrantes, por lo que el número de cuerdas lo hace proporcionalmente. Obviamente, se necesita de unos timbales más voluminosos para satisfacer las necesidades sonoras y crear un balance musical, ya que seguir tocando con timbales barrocos en una agrupación romántica de cien músicos seria equivoco.

El componente físico  más importante y más preocupante por los fabricantes a la hora de mejorar y desarrollar, ha sido el mecanismo de afinación del timbal. Esto ha supuesto un gran problema durante siglos, ya que no ha existido nada convincente y útil para estar afinado respecto al resto de músicos de la orquesta. El primer método de afinación que se conoce es el tensado del parche a la caldera mediante cueros o cuerdas. Sin embargo en Alemania, a comienzos del siglo XVI, un nuevo e importantísimo sistema de afinación dio a luz, se trataba de un sistema de rosca. En la obra de Burgkmair La Técnica de la Música, hacia 1550, aparece una ilustración de un timbal equipado con este sistema. A lo largo de este siglo aparecen numerosas representaciones de timbales con roscas laterales de las cuales se aplica la tensión directamente al aro. Finalmente hasta final del s. XIX solo era posible afinar el instrumento mediante este sistema. La afinación solamente era posible cambiarla en el transcurso de movimiento a movimiento.

Las mejoras en la construcción de los tambores y la constante asociación de estos con las trompetas contribuyeron a que la afinación se fuera haciendo cada vez más exacta. En Europa se a finaba de modo general por cuartas, normalmente en Re y La o Mib y Sib. Durante las dos últimas décadas del siglo XIX, el fabricante alemán Carl Pittrich inventa un sistema de afinación mediante el embrague de un pedal situado en la base del timbal- sistema Dresden. Esta invención ha sido la más importante  en la historia de este instrumento ya que los timbaleros pueden olvidarse de afinar con las manos y así tenerlas libres para concentrarse más en el uso musical. A partir de aquí otros muchos fabricantes han copiado y también mejorado, como Gunter Ringer o Adams con sus timbales modelo Schnellar; y se han inventado nuevos mecanismos de pedales como el americano Spring- suspensión de Ludwig Percusión- éste es el más común hoy en día-.

Finalmente, decir que los timbales actuales no sustituyen a los antiguos, y debe de respetarse sus limitaciones físicas. De igual modo que las orquestas no utilizan timbales barrocos para tocar una obra de Gustav Mahler, tampoco han de utilizarse unos timbales de 32 pulgadas para tocar una cantata de Bach. Actualmente compañías como Lefima, siguen construyendo timbales de época, con el fin de conservar las tradiciones e interpretaciones de nuestros antiguos. 

Download PDF