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A mediados de los 70, tres compañeros de piso con problemas económicos tuvieron una brillante idea: crear una banda de rock. Así comenzaría su andanza Dire Straits en el mundo de la música, desconocedores de que solo era el principio de una exitosa carrera que les llevaría a formar parte del panomara rockero de Gran Bretaña.

La situación límite

Los hermanos escoceses Knopfler, Mark y David, maestro de escuela y asistente social, respectivamente, compartían problemas para llegar a final de mes, junto a su compañero John Illsley, dependiente en una tienda de discos. Un día cualquiera, se reúnen con un amigo común  llamado Pick Whiters, un músico con cierta experiencia. Mark tenía un gran conocimiento de la guitarra ya que había participado en grupos anteriormente, como Brewer's Drop y Café Racers, por lo que no fue difícil encontrar una solución ante sus problemas económicos: "Creemos un grupo". Teniendo en cuenta la situación límite que propició la ocurrencia, qué mejor nombre que ‘Dire Straits’, su traducción en inglés.

De este modo, los cuatro amigos se dispusieron a ahorrar lo máximo posible para grabar su primera maqueta. Mark aportó su voz y la guitarra, David también se nombró guitarrista, Pick a manos de la batería y John del bajo. En 1977 el grupo se había establecido como banda musical de manera oficial. Pedían a gerentes de los pubs que les dejasen actuar, y su singular sonido llamó la atención de algunos productores, ya que se alejaba del conocido punk roll y recordaba al rock & roll de años atrás. Paso a paso, lograron grabar su primera maqueta en 1978, con ayuda de Ed Bicknell, manager que trabajaba en la agencia NEMS. El sencillo incluía cuatro temas: Wild West End, Sacred Loving, Water of love y Sultans of Swing. No resultó ser un éxito los primeros meses, pero Sultans of Swing enganchó a los oyentes y el álbum acabó convirtiéndose en uno de los más vendidos de Gran Bretaña.


Una carrera de fondo

Las canciones de Dire Straits comenzaron a sonar en las emisoras de radio, y la suerte jugó de parte de nuestros artistas cuando Fonogram, un reputado cazatalentos, escuchó un programa de radio en el momento oportuno. El manager quedó impactado por la calidad del grupo, por lo que persiguió a los Dire Straits hasta conseguir que firmaran un contrato con su compañía, y les ofreció contactos de notable influencia en el mundillo, entre ellos un representante para cerrar sus próximos conciertos. Sin embargo, sus eventos en solitario se hacían esperar, actuaban como teloneros de otros grupos con mayor trayectoria profesional, como los norteamericanos Talking heads, hasta que el gran talento de Mark Knoptler al frente de la guitarra cautivó al público. Su sonido, de estilo rockero con ligeras pinceladas de blues, propició los primeros conciertos exclusivos de Dire Straits.

Unas actuaciones que tuvieron bastante éxito, tal es así que abrieron fronteras y comenzaron a actuar también fuera del país. Los fans pedían otro álbum, por lo que al año siguiente lanzaron Communiqué. Este segundo trabajo resultó ser el menos vendido de todos sus discos, pero contaba con algunas de las canciones más emblemáticas de los Dire Straits, como Once upon a time in the West  y Portobello Belle.

A pesar del sabor agridulce del último álbum, no tardó en ver la luz un tercero, bajo el nombre de Making Movies. En esta ocasión, la banda contó con colaboradores de la talla de Roy Bittan, integrante del grupo de Bruce Springsteen, quien aportó su teclado y ayudó con la elaboración de la producción y la dirección. Making Movies fue considerado una obra maestra, sus canciones adquirieron mayor romanticismo, presentaban más fuerza que sus predecesoras, tocadas en una línea de rock aún más clásico. Tunnel of Love y Romeo and juliet subieron rápidamente a las listas de canciones más escuchadas, y no se quedaron atrás otras integrantes del álbum como Expresso Love y Salid Rock.

Mark, David, John y Pick querían continuar su buena racha, ya tenían las tablas necesarias y su líder, Mark Knopfler, había sido bautizado como “el cirujano de la guitarra”. Así pues, los Dire Straits siguieron trabajando duro, y pronto sacarían otro disco que denotaba el avance del grupo hacia un estilo más orquestal, pero manteniendo el tono rockero que les caracteriza, llamado Lover Over Gold. Constaba tan solo de 5 canciones, todas ellas de larga duración, de las que destacan Private Investigations, Love Over Gold y el tema Telegraph road, que dura nada menos que 14 minutos. En esta ocasión, el gran protagonista volvía a ser Mark Knopfler, quien se había lucido como escritor de las canciones de Dire Straits; expresó de forma poética la realidad de las sociedades contemporáneas, problemas y preocupaciones que se viven día a día en las grandes ciudades, y la necesidad de ser libre y huir de los sistemas estipulados, todo ello sumado a unos solos de guitarra de gran potencia tocados por el propio Knopfler.

 

Llegada a la meta, nueva etapa para Dire Straits

El grupo había llegado a un estatus que muchos otros desearían alcanzar. Ya se encontraban a mediados de los 80, y tras prácticamente una década de carrera decidieron recopilar algunos de sus grandes éxitos hasta el momento. De este modo, no dudaron en publicar un nuevo álbum, Alchemy, que recoge canciones tocadas en directo en su última gira, además de Going Home, creada por ellos para la banda sonora de la película Local Hero, como broche del recopilatorio.

Con el paso de los años el grupo fue creciendo, añadiendo nuevos instrumentos e integrantes que participaron de forma intermitente en algunos de sus posteriores trabajos: el teclista Alan Clark, un polifacético Guy Fletcher que tocaba numerosos instrumentos, Terry Williams con la batería, Hal Lindes con la guitarra, el saxofonista Chris White y otra guitarra de la mano de Jack Sonni.  

Pensando en su nueva obra, el grupo se encerró durante meses con el fin de crear algo de gran calidad. En esta ocasión, contaron con la ayuda de Sting, cantante y bajista del grupo musical The Police. Su laborioso álbum fue grabado bajo la novedosa técnica digital y en formato Compact Disc en 1985, bajo el título de Brother in Arms; diversos factores que propiciaron un merecido reconocimiento, y lo convirtieron en su disco más vendido en todo el mundo. La portada, en la que aparecía una de las guitarras de Mark, se consideró una de las portadas  más importantes de la música contemporánea. Tal fue la repercusión, que el grupo ofreció nada menos que 250 conciertos en numerosos países, durante dos largos años. Los fans no paraban de entonar sus nuevos éxitos, So Far Away, Money For Nothing, Walk Of Life y el single Brother in Arms, que narra las desgracias de la guerra con un fondo musical algo estremecedor.

 

La colaboración del grupo en el concierto de celebración del 70 aniversario de Nelson Mandela, además del gran éxito de su último trabajo, resultó clave para que Dire Straits se proclamase una de las bandas con más ventas a nivel mundial en los 80. Además, Mark Knopfler aprovechó el dominio de las nuevas tecnologías para volver a lanzar antiguos álbumes del grupo, que obtuvieron también un gran número de ventas.

El fin de un camino plagado de éxitos

En un momento en el que Dire Straits había tocado el cielo, el grupo tomó un largo descanso que se prolongó durante 6 años, en los que publicó únicamente algunas recopilaciones y realizó un escaso número de conciertos. Sin embargo, se extendió un rumor que afirmaba el nacimiento de otro disco, cuyo proceso de grabación comenzaría en Octubre de 1989, pero se prolongaría hasta un año después. Además, la Guerra del Golfo supondría su tardía salida a venta, época que Knopfler aprovechó para publicar dos proyectos paralelos: Presumed y Having A Good Time, con el grupo The Notting Hillbillies, y el tema Neck And Neck, con su mentor musical, Chet Atkins.  

En el año 1990 vuelven a reunirse en un macro-concierto, en Knebworth, acompañados por Eric Clapton, en el que tocaron una canción inédita del esperado nuevo disco. Un año después, el grupo publicaría finalmente el que sería su último trabajo, On every Street. Un álbum que pasó prácticamente desapercibido en comparación con los anteriores, y que suscitó diversas opiniones respecto a su calidad.

Dire Straits había cambiado, pero sin duda nos regaló grandes obras a lo largo del camino. Muchos opinan que poco quedaba de aquel grupo, ya que se notaba una palpable separación entre sus componentes. Aunque nunca hicieron oficial una separación, su gran líder, Mark Knopfler, continuó explotando su talento musical con proyectos en solitario, y se introdujo en el mundo de las bandas sonoras de películas.

Muchas son las especulaciones acerca del retorno del grupo a las andadas, pero en una entrevista realizada al músico por la revista XL Semanal, Knopfler lo dejaba claro:

“-¿Está cansado de que le pregunten por el retorno de Dire Straits?

  - Sí. Es algo que ya cansa, claro. Aunque entiendo el interés, no es algo en lo que yo piense. “

También se rumorea que podrían volver a los escenarios, pero sin el ex líder. ¿Qué opináis al respecto?

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