0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 0 LinkedIn 0 Email -- 0 Flares ×

En la Biografía de Brahms (pincha aquí para leerla) vimos como el compositor nunca se casó, permaneció soltero y sin descendencia conocida, pero eso no quiere decir que no se enamorara a lo largo de su vida. En cuanto a Brahms y el amor, podemos decir que su terreno sentimental estuvo macado por su infancia entre los bares del puerto de Hanburgo. Allí entre los tugurios y los burdeles carecientes de clase y buen gusto, Brahms tocaba el piano a una edad muy temprana, y pronto las prostituas se encariñarían con el chico, en el que volcaron el amor y el cariño que no encontraban entre sus brutos clientes del puerto.

Brahms se aficionaría a aquel tipo de cariño entre maternal y sexual y no maduraría su camino hacia otras formas de amar, lo que le acarreó serios problemas con las mujeres durante toda su vida. En muchas ocasiones se le escucharía decir sobre las prostitutas:

"Al menos esas criaturas tienen buen corazón. Son afectuosas y buenas, que es más de lo que puede decirse de otras muchas de mejor reputación".

Su primer escarceo amoroso y su primer gran amor.

El primer escarceo amoroso del compositor lo tuvo a los 14 años, cuando un cantante aficionado, Adolf Giesemann, le invitó a su finca para que le acompañara al piano. Este tenía una hija, con la que Brahms se llevaba bastante bien, entre otras cosas, quedó estupefacto ante la bonita voz de la muchacha, aquí encontramos el inicio de otra de las costumbres en la vida de Brahms, sentirse atraído por mujeres con una voz bonita. Junto a aquella muchacha, Brahms paseó por los prados, cogiendo fruta de los árboles, cuidó de los animales de la granja... y leyó el libro: Historia de amor de la bella Magelone y el conde Pedro de Provenza. Aquello contrastaba sin duda con el ambiente enrarecido de los bares y tugurios en los que era asiduo, fue una etapa feliz de su vida que jamás olvidaría, hasta el punto de dedicarle un ciclo de canciones basado en aquel libro leyó junto a ella. Pero aunque esta fuese la primera experiencia amorosa de Brahms, lo cierto es que su primer gran amor de verdad fue la mujer de Shumann.

brahms-y-el-amor

Este amor llegó cuando Brahms se introdujo en la vida del matrimonio Schumann, aquel que apoyaría su carrera musical y que se convertiría en un gran amigo del compositor. Brahms estuvo en todo momento junto a ella y sus hijas durante toda la enfermedad de Robert, manteniendo siempre por ambas partes la fidelidad a Robert, aunque algunas investigaciones apuntan a que tuvieron un escarceo amoroso cuando este estuvo en el manicomio. Su amor por Clara fue my grande durane toda su vida, en las cartas que le escribió en 1855, un año antes de la muerte de Schumann se muestra completamente enamorada, además, el ídilio parecía ser recíproco. Pero,  ¿Qué les impidió estar juntos una vez murió este? 

Si lo cierto es que muchos apuntan a que Clara y Brahms estuvieron enamorados, otros apuntan que su amor se debe al gran respeto y cariño que sentían ambos hacía el propio Robert Schumann. Otra hipótesis se encuentra en que Clara permaneciera fiel a la memoria de su marido, aunque tampoco es de extrañar que ante la posibilidad de mantener matrimonio sin problemas, Brahms pusiera pies en polvorosa.

Brahms y su miedo al matrimonio.

Brahms y el amor nunca llegarían a un final feliz, y es que el compositor tenía pavor al matrimonio, llegaría afirmar:

"Prefiero un dolor de muelas a componer una opera" para más tarde decir: "Antes que casarme, prefiero componer una ópera"

Entonces podemos sobreentender que un entorno matrimonial hubiese sido un constante dolor de muelas en la vida del compositor, pero ese temor hacia las mujeres sólo entraba en juego cuando la cosa se ponía seria. Por lo general, perseguía como un adolescente a las mujeres bonitas, sobre todo a las que tenían una bonita voz, pero cuando las conseguía, las descuidaba de tal manera que al final ellas se casaban con otro. Entonces Brahms presumia de una ingenuidad enternecedora, mientras continuaba frecuentando las casas de prostitutas.

Tras enamorarse de Clara Schumann y alejarse de ella, se enamoró de Agathe von Siebold, una cantante de 23 años, lista y culta, las relaciones con ella fueron reves pero intensas, incluso llegaron a intercambiarse los anillos de compromiso, pero a pesar de estar enamoradísimo, Brahms no dió el paso definitivo, todo un detalle dedicarle su segundo Sexteto para Cuerda aunque la dejara tirada en el altar, echando la culpa de su ruptura al fracaso de su primer concierto para piano:

"He descuidado mi matrimonio. Cada vez que experimentaba el deseo de casarme, tenía que reconocer que no me hallaba en situación de dar a una mujer todo el bienestar que merecía, pues siempre que he querido convertirme en un hombre casado, han silbado mis obras en las salas de conciertos, o han tenido una fría acogida"

Aunque se cree que lo que realidad hizo huir a Brahms, fue de nuevo su amor por Clara, y el escribirle esta las siguientes líneas:

"Bien quisiera que el cielo fuera tan generoso como para quitarme de en medio"

tras verle con Agathe en modo acaramelado. Más tarde, Brahms renocería haberse comportado como un villano en las confrontaciones con ella.

Brahms y el amor aparecen por Viena.

En 1862, dos mujeres impulsan el traslado de Brahms a Viena, se trataba de Bertha Porubsky y Marie Louise Dustmann, ambas cantantes (que extraño). Brahms se enamoró de las dos, y a las dos abandonó cuando ambas dejaron de cantarle al oído bellas canciones y pasaron a la acción. Y se enamoró de una tercera, Ottilie Hauer, a la que también persiguió como un loco hasta que la chica le dijo que sí, y entonces... Brahms hizo lo de siempre, decir que no...

"Cuando entro en mi cuarto solitario después de un fracaso, no me siento herido. Pero si tuviera que enfrentarme con la mirada inquisitiva de mi mujer y decirle que he fallado nuevamente... no podría soportarlo"

Johannes Brahms.

Más adelante continuarían Elizabeth, un alumna suya y Julie, la tercera hija de Schumann, de la que se enamoraría hasta tal punto de pedir su mano a la mismísima Clara, ¿qué tendría Brahms en la cabeza? Por supuesto, que Clara le contestó muy habilmente con evasibas y Julile acabó casándose con otro, lo que llevó al compositor a caer en una depresión, haciéndose cada vez más huraño e introvertido, aunque continuó con sus visitas a los burdeles.

Su conducta hacia las mujeres era despreciativa, y era consciente de ello, tanto que llegó a confesarle a uno de sus mejores amigos:

"Aquellas chicas, medio desnudas para enloquecer todavía más a los hombres, solían sentarme sobre sus rodillas entre baile y baile y acariciarme y excitarme. Esta fue la primera impresión del amor de las mujeres. ¿Y esperas que las honre, como lo haces tú?"

No es de extrañar, que Brahms y el amor no llegaran nunca a buen puerto, y que su comportamiento fuera cercano a la mesoginia.

Gran enamorado durante toda su vida de Clara Schumann.

Download PDF