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Richard Wagner nació un 22 de mayo de 1813, posiblemente uno de los músicos más polémicos como veremos en esta biografía de Wagner. Su madre fue Johanna Rosima Patz, hija de un panadero, lo que no está tan claro es que su padre fuese Karl Friedrich Wagner (policia local), ya que las "malas lenguas" comentan que en realidad es hijo de Ludwig Geyer, pintor, cantante, escritor... con el que se rumorea que Johanna tuvo algún que otro romance. Tan sólo 6 meses después del nacimiento del gran compositor, el padre de Wagner se murió a causa de la epidemia de tifus que provocó la Guerra de la Sexta Coalición y su madre se casó con Geyer.

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La nueva familia de Richard Wagner.

La nueva familia se trasladó a Dresde, ya que Geyer pertenecía a una compañía de teatro de dicha capital, el trabajo de su "padre adoptivo", junto con la influencia del pastor Wetzel, despertaron en Wagner cierto interés por el teatro y la literatura, mientras tanto, recibía clases de piano. Le gustaba escribir, estaba obsesionado con la figura paterna, los fantasmas, las mujeres...  Tras un intento fallido de poner música a uno de sus escritos, Wagner decide estudiar música por su cuenta.

El pequeño Wagner, con tan sólo 9 años, presencia en Dresde la representación de El cazador furtivo, de Carl Maria von Weber, y queda impresionado, tanto, que le convierte en su héroe y decide dar un empujón a sus estudios de música, llegando a recibir clases de piano de Humann; posteriormente comenzaría a estudiar por su cuenta con el método pianístico del profesor Wieck. A la edad de 13 años, tanto su hermana como su madre se ven obligadas a trasladarse a Praga y Richard se ve obligado a quedarse en casa de los Böhme, un compañero de clase que había acompañado al compositor durante su estancia hibernal en Praga.

Posteriormente, Luisa, la hermana de Wagner, firmó un contrato con el teatro de Leipzig, y toda la familia se trasladó allí, esto obligó a Wagner a cambiarse de colegio. Richard, asistiría allí durante dos años (hasta que lo expulsaron de allí), pero al parecer, Wagner sólo vivía para la literatura, la música y el teatro, y todo lo demás no le era necesario. Aunque si tenía ciertas relaciones estudiantiles, le encantaba esa mezcla de juergas y charlas de toda índole de los estudiantes universitarios ( música, política, teatro, literatura, filosofía, conciertos...). Además, tomó contacto con Adolph Wagner, una persona muy influyente en la reafirmación de su vocación y de su futuro.

En 1827, cuando Richard Wagner tenía 14 años queda impactado al escuchar por primera vez las sinfonías y las oberturas Fidelio y Egmont, de Beethoven, interpretadas por la orquesta de la Gewandhaus, sobre todo con las oberturas y la Séptima sinfonía, convirtiéndose así en un fan incondicional del genio.

Biografía de Wagner: Todo un músico autodidacta.

Tras su reconocida admiración por Beethoven, Wagner decide ponerse de nuevo en marcha para poner música a aquella obra literaria que comentamos al principio de esta biografía, Leubald y Adelaide, pero entonces (a pesar de lo orgulloso que era), reconoce que no estaba preparado para tan ardua tarea y decide realizar el cursilllo del Método de bajo cifrado de Johann Bernhard Logier, pero ni con esas lo consiguió, parecía un hueso duro para el polémico de Wagner, por lo que decidió recibir clases de un músico del teatro de Leipzig llamado Gottfried Müller, pero Richard no obedecía a disciplinas y pronto Müller se cansó del alumno y se negó a darle clase, aunque... vamos a decirlo todo, se cansaría también de que este no le pagara...

Wagner comenzó entonces a dar clases con un antiguo profesor de Schumann llamado Dorn, y con él continuaría su forma de impartir clases, prácticamente gratis y de forma autodidacta, este le servía de ayuda para cualquier cosa que se le escapara, pero en realidad aprendió estudiando y transcribiendo partituras de los grandes maestros, llegando a realizar incluso una transcripción para piano de la Novena Sinfonía de Beethoven, lo que resultó ser su primera obra editada. Tras este primer paso, y con tan sólo 17 años, Wagner decide componer música de cámara y orquestal, convenciendo incluso a Dorn para estrenar una de sus obras Golpe de timbal, en la que hizo redoblar los timbales a todo volumen cada cuatro compases. Aquel día, cualquiera habría dicho que un cómico genial, llamado Richard Wagner se había dado a conocer al orbe, las risas y carcajadas se escuchaban por todo el teatro.

¿Se rindió? Para nada, decidió entonces cambiar de maestro y contactó con Christian Theodor Weinlig, con quien realizó por primera vez estudios de armonía y contrapunto, y esta vez, profesor y alumno se llevaban genial smiley

Wagner: Juerga, juego o juicio.

No dudo que Richard Wagner comenzará con ilusión todo aquello que hacía, pero lo que si es cierto, es que era apasionado de todo, pero sin tomárselo en serio, o por lo menos, no tenía una meta clara, o al menos es la sensación que me dió al documentarme para redactar esta biografía.

A los 18 años, Wagner se matricula como alumno de música en la Universidad de Leipzig, entre otras cosas para tener aceso al Club Sajonia y poder pasear por las calles con los colores de ese Club. Pronto comenzaría a ser un cliente habitual en algunas salas de juego, en las que gastaría el poco dinero que tenía (¡si hasta llegó a jugarse la pensión que cobraba su madre!). Bebía como una esponja y frecuentaba tabernas y tugurios donde, en más de una ocasión se metía en peleas.

En esta época, Wagber comenzó también con ciertas ideas de índole revolucionario, que ha día de hoy le relacionan como el inspirador del nacismo de Hitler y que mantiene su música vetada en Israel. Pero a pesar de todo, no había dejado de componer sus primeras obras importantes, como su Sinfonía en Do Mayor, estrenada con un discreto éxito por la famosa orquesta de la Gewandhaus de Leipzig.

A los 21 años, Wagner consigue un empleo de director de la orquesta del Teatro de la Ópera de Magdeburgo, para la que dirigía óperas de Rossini, Cherubini, Weber y Beethoven.

En cuanto a la vida amorosa de Wagner, podemos decir, que fue un enamorado de sí mismo, ¿las mujeres?, buscaba constantemente compañía femenina ya que creía que eran las únicas capacitadas para comprenderle, claro está... el genio no tenía porqué comprenderlas a ellas. Comenzaría así una carrera de grandes conquistas, inclusive durante su matrimonio, la mujer elegida debía sentirse orgullosa y satisfecha de tenerle, pero... debía compartirlo.

Richard Wagner y el dinero.

¿Recordamos como consiguió dar clases de música sin pagar? Wagner pensaba que todo el mundo debía proporcionarle lo necesario para vivir bien y satisfacer sus caprichos ¡él era un genio!

"El mundo debería darme lo que necesito. ¿Es acaso una exigencia inaudita afirmar que me es debido el poco lujo que me gusta? ¿A mí, que proporciono placer al mundo y a miles de personas?"

Richard Wagner.

A Wagner le gustaba toda clase de lujos, y no precisamente de los económicos... además, le sacaban de quicio los ruidos y olores digamos "vulgares". En sus habitacones solía haber mullidas alfombras y cortinajes de raso. La luz debía ser tamizada por visillos de seda y el ambiente siempre tenía que estar perfumado. Llevaba camisas de raso, zapatillas forradas de piel, más veinte batas de seda encargadas a Bertha (una modista de Viena), cintas, encajes, colonias y esencias, sales de baño, telas de satén... -todo un derroche-. Le gustaba llevar una vida tan lujosa, que derrochaba incluso el dinero que no tenía y teniendo que pedir posteriormente para poder alimentarse.

Wagner se pasó más de la mitad de su vida huyendo de acreedores que le hubieran apaleado sin dudarlo lo más mínimo. Posteriormente, tras su batacazo como director y empresario en la interpretación de la Sinfonía de la batalla de Vitoria de Beethoven, tuvo que abandonar Magdeburgo para evitar ir a la cárcel por moroso al no poderle pagar al dueño de la Ópera, eso sí, más tarde llegaría a un acuerdo con él y podría entrar de nuevo a la ciudad, pero... este Wagner no aprendía e incumplió de nuevo el acuerdo y se vió obligado a huir otra vez.

A finales de 1836, Wagner consigue un puesto de director de orquesta en Riga, pero pronto el director del teatro no tenía ningún reparo en mostrar que lo aborrecía, comenzaban entonces a ir las cosas mal para Wagner, además, tenía un séquito de acreedores deseando reapartidos por diferentes ciudades que estaban deseando echarle el guante. En verano de 1839, pendía de nuevo sobre él una condena de cárcel y se ve obligado a huir, esta vez a Londres. Tras un arduo viaje y una corta estancia en la capital inglesa, Wagner llega a París, donde no consiguió salir adelante como él queria, sorprendido por penuarias no sufridas hasta ahora, pero ni por esas, el compositor fue encarcelado por sus deudas y permaneció en prisión durante 3 semanas.

Una vez fue liberado de la cárcel, el matrimonio Wagner abandona París camino a Dresde, desde donde Richard partiría hacia Berlín para intentar estrenar El holandés errante, pero tuvo que volver a Dresde con "el rabo entre las piernas". La música de Wagner no terminaba de cuajar entre la sociedad, pero ya le conocemos... ¡no se rinde ante nada!, años más tarde estrenaría Rienzi, que resultó ser todo un éxito. Fue nombrado director artístico del Teatro de la Ópera de Dresde, donde estrena El holandés errante en 1843 sin demasiado éxito. Dos años más tarde, estrenaría en el mismo lugar la ópera Tannhauser, donde vuelve a patinar con el público. La situación del genio en el teatro se complica, además, en 1849 se involucra en problemas políticos y se ve obligado a huir a Suiza donde viviría unos 9 años para posteriormente, trasladarse de nuevo a París. 

En 1862, tras el estreno de Tannhauser en París, se separa de su primera mujer, Minna, y se aventura en algún que otro romance hasta encontrar a Cosima Liszt (hija de Fran Liszt) , salvo algún escarceo y alguna que otra huída más que ya os he contado en Un Tristán para muchas Isoldas.

La música de Richard Wagner.

En cualquier caso, aunque la música de Wagner no fuese tan reconocida durante su vida, y además, tenga una dudosa reputación política y moral, la obra de Wagner aceleró intensamente el cambio que se en la música a partir de ella. Influyó en compositores como Bruckner, Mahler, Richard Strauss y Schöenberg. Wagner fue el fundador la Escuela de Viena y creador del dodecafonismo o serialismo que daría lugar a la "música de vanguardia" del siglo XX.

En las óperas de Wagner, no exentas de melodías, la tonalidad cada vez se diluye más y la línea del canto es entre cantada y recitada. La música de Richard está impregnada de voluptuosidad y de heroísmo, hipnotiza al oyente, le asombra, le envuelve y le arrastra para llevarle por donde el compositor desea dentro de la historia que tiene lugar en el escenario. Destruyó por completo la separación en compartimentos estancos de la ópera italiana; uno de los músicos más grandes e influyentes de la música; despertador de pasiones y de polémicas, supuso un cambio radical en los hábitos del público.

Esperamos que te haya ayudado esta biografía de Wagner, si es así, agradecemos tus comentarios.

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